23 Septiembre - Llegada

Aeropuerto de Barajas 11:30 de un miércoles, ya están en la ventanilla de facturación Iván, Isma y Victor. Yo pensaba que mi maleta era grande y sí, era enorme, pero al final de lo que más llena venía era de recuerdos y eso nunca supone un peso para un viaje.

El pesaje fue una prueba de picardía y siendo justos el primer acto de generosidad de uno de nosotros. Isma decidió que para llevar la contraria a lo que es ser un buen español y sobre todo un gran Erasmus iba a empezar cumpliendo las normas, es más, para estar seguro dejo un buen margen de error que por supuesto académicos de la hombría y el buen macho ibérico como éramos los demás, aprovechamos al máximo para compensar un poco nuestros sobre peso. Bueno los nuestros no (era imposible meter tripa con el plumas puesto en esos momentos) los de las maletas quería decir.

La despedida fue lo típico, nosotros con ganas de irnos pero con toda la compañía y la compañía con ganas de que nos quedásemos y haciendo presión con lagrimitas de cocodrilo que sabemos de buena tinta se tradujeron en botellines en cuanto pasamos el control policial. Un control policial que a pesar de ser un puro trámite alguno aprovechó para que le metiesen mano, y no es que me parezca mal al fin y al cabo los chavales van con el término “ORGASMUS” entre ceja y ceja pero hombre un poquito de por favor que todavía estaban las familias de luto.

Lo siguiente fue divertido, una muestra más de lo Españoles que somos y lo orgullosos que estamos de proclamarlo a los cuatro vientos. Bueno eso y que nos gusta que se nos llamen a voces. Todo empieza nada más pasar el control y yo proponer que mi estomago podría llegar a comerse un trozo de fuselaje en pleno vuelo… bueno pues vamos al Burger Victor y yo, pedimos una hamburgesita rápida y no acaban de dárnoslas cuando recibimos una llamada de teléfono. “¡Dime Iván!” (este chico no puede vivir sin nosotros… cinco minutos separados y ya nos llama) “¿Cómo?, no jodas…. Vamos para allá” y a correr por la T4 cual marica detrás de un culito respingón, “SEÑORES IVAN LOZANO, ISMAEL MATEOS, ALVARO RIVILLO, VICTOR FERNANDEZ Y FERNANDO JIMÉNEZ ACUDAN A LA PUERTA DE EMBARQUE” Ooo música celestial que salía de megafonía.

Llegamos, por supuesto llegamos. Montamos en el avión y dos horas después estábamos en Firenze. Primera frase en Florencia del grupo, autor Álvaro: “Nos hemos equivocado, chavales…Nos hemos equivocado. Vámonos para España”. Lo demás del día fue un calvario que prefiero ni contar, lo resumiré por la vocación de informar con la que nací. Dos autobuses un millón de escaleras y 500 Kg por maleta, todo esto para encontrar un gran piso eso sí derruido.

Lo mejor del día fue la porción de pizza, el primer paseo por la ciudad de noche y nada mas. Dormí con pinta de vagabundo, y no esque desprecie a los vagabundos, esque yo estaba pagando una pasta por dormir así.

Mañana más.