Una Semana Aquí

Tengo un gran acontecimiento que contar, mi primera frase en italiano. “C’e Hamburguesa di uno Euro” simple sí, pero a mí me lleno de orgullo y sobre todo el estomago que lo necesitaba. Llevábamos aquí un día y ya me comunicaba con facilidad… como siempre un vehemente, han pasado 9 días y no consigo decir más que un simple “Chao”.

A pesar de todo esto, esta semana ha tenido momentos que sabía que iban a llegar, pero que aun así han sido mejores. Por poner un ejemplo, el primer debate, tema apasionante: ¿cómo funciona la lavadora? “Pues mi madre separa color de blanco… “ “Pues la mía le pone menos lejía pero lo mezcla todo…” Coño que me fui envalentonando de escucharlos y me dije: si yo tengo a mi madre y a Isa mi opinión debe ser interesante. Así que me decidí a compartirla y cogiendo carrerilla me tiré al vacio diciendo: “Pues, Pues… Mi madreee… bueno Isa… eeeee Joderrrrr!!!! ya sé lo que no pregunte, ¿Cómo coño se ponía la lavadora?”

Hemos tenido suerte y la lavadora es sencilla, la ropa no sale perfecta pero se le quita el olor a choto que es lo mínimamente exigible. Una vez superado este escollo llegó el de la plancha… ostias esto se está volviendo una carrera de obstáculos y lo peor no es eso, es que la técnica de hacerse el orejas aquí no funciona, bueno miento, al principio crees que sí pero llega el momento en el que tienes que decidir entre reciclar los gayumbos dándolos la vuelta o ponerte delante de la plancha. Hoy ha sido el día en el que me he armado de valor y me he puesto a ello, por dar una visión rápida y no hurgar más en la herida lo resumiré en que he descubierto lo que son los brillos por la plancha.

En el aspecto más burocrático del Erasmus creemos que ya nos hemos doctorado, el día siguiente a la llegada fue un autentico lío de papeles, para que haya una guía para futuros estudiantes internacionales los comentaré uno por uno:
Primer sitio al que ir: Departamento de relaciones internacionales. Aquí pasaremos los primeros sudores ya que nos llega el autóctono de turno, gracias a dios simpático, que te habla con total normalidad en su lengua nativa sobre lo sencillo que va a ser todo esto. “Te hago dos fotocopias de esto, este papel me le quedo, te doy un mapita de autobuses, ahora te coges este papel y lo llevas a Morgagni para hacer el carne de la Mensa (y poder comer comida de mierda eso sí por 2€), con este otro dices en la oficina de estudiantes que has llegado, sube a hacer el Codice Fiscale….” Y ahí es donde por primera vez lloras y no precisamente de alegría.

El caso es que entre lágrimas vas encontrando gente por el camino que te lleva hasta tu segundo destino y te va dando clínex a la vez que te da pautas para novatos. 30 minutos después y tras tu caminata de bienvenida llegas a la oficina de estudiantes. Una cola… Una cola… y los mas cojonudo es que cierra en media hora. Agotas los clínex que te acaban de dar pensando que el de dentro es funcionario y que te vas a quedar sin hacer el puto papel y para colmo se te acerca un pintas raro que te dice “ Escolta, es aquí para hacer el papel este..” al final el chabal no ha sido tan malo y le queremos (Bienvenido Abel a nuestros corazoncitos) de ahí ya nos hemos vuelto inseparables.

Lo siguiente y mas viendo la hora que era fue sacar el carnet de las Mensas, de esto solo decir que es un trámite eso sí, no puedo negar que fue gracioso, sino que miren mi foto de la tarjeta.
Para acabar el Codice Fiscal, dependes otra vez de funcionario pero también rápido y sencillo.

En general los italianos están siendo buenos anfitriones y eso facilita mucho las cosas.